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    8 de diciembre de 2019

Bosch está desarrolando pantallas 3D para vehículos

Más grandes, visualmente más atractivas y, cada vez, con más y más características. Las pantallas digitales se están convirtiendo en una de las características clave del ‘cockpit’ de los vehículos.
Bosch está desarrolando pantallas 3D para vehículos
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Ni los conductores ni los pasajeros quieren prescindir de las funciones de visualización y control de las que ahora disfrutan en dispositivos como smartphones y televisores. Pero hay mucho más que eso: en el ‘cockpit’ del futuro, las pantallas digitales desempeñarán un papel clave en la interacción entre los conductores y sus vehículos. Con los nuevos productos de visualización 3D, Bosch responde a esta nueva tendencia. Estos productos utilizan tecnología 3D pasiva para generar un efecto tridimensional realista, que permite captar la información visual más rápidamente que cuando se muestra en pantallas convencionales. "Las pantallas se están convirtiendo, cada vez más, en sistemas interactivos que pueden anticipar mejor las necesidades individuales de los conductores", dice Dr. Steffen Berns, presidente de Bosch Car Multimedia. "En esto, hay un gran potencial de negocio para Bosch". Las previsiones apuntan que el mercado mundial de pantallas para vehículos se duplicará, pasando de 15.000 millones de dólares (13.400 millones de euros) a 30.000 millones (26.700 millones de euros) en 2025, según Global Market Insights. Ya sean curvadas, equipadas con LEDs orgánicos (OLEDs) o libremente configurables, Bosch marca el punto de partida para las pantallas de los vehículos.

Permite captar la información visual más rápidamente

Las pantallas 3D son la última tendencia para el ‘cockpit’ de los vehículos. En la pantalla de cine, un efecto tridimensional sirve principalmente para potenciar el valor de entretenimiento de una película. Pero en un vehículo, es un caso diferente. "La profundidad de campo de la pantalla les permite a los conductores captar información visual importante con mayor rapidez, ya sea de un sistema de asistencia o de una alerta por atasco de tráfico", dice Berns. "Las alertas, que parecen saltar de la pantalla, son mucho más obvias y urgentes". Además, al aparcar, la imagen de la cámara trasera es más realista, lo que permite detectar antes los obstáculos. Igualmente, los conductores pueden hacerse una mejor idea de cuánto espacio les queda entre el parachoques trasero y, por ejemplo, la pared de un parking. Cuando se circula por calles estrechas, este efecto 3D también juega un papel decisivo, ya que la profundidad espacial de la pantalla del mapa deja claro de inmediato, qué edificio marca la siguiente salida. Para su nueva pantalla, Bosch utiliza una tecnología 3D pasiva, que funciona sin componentes adicionales como el "eye tracking" o las gafas 3D.

Innovadoras y creativas

Los ojos son responsables del 90 por ciento de toda la percepción sensorial humana. El simple hecho de mostrar información en un instrumento de visualización de automóviles es agua pasada. El futuro se basa en la interacción entre los usuarios y las pantallas, y Bosch está preparado para ello. Su oferta incluye aplicaciones de todo tipo, desde pantallas pequeñas y planas hasta grandes y curvas, y, a veces, con formas inusuales como redondas o con esquinas recortadas. Además, la interacción puede realizarse mediante control por voz o táctilmente. Este último, también con retroalimentación táctil. "Bosch está desarrollando el ‘infotainment’ (“infoentretenimiento”) para adaptarse a cualquier cliente", afirma Berns. Especialmente, cuando los conductores dejen en el futuro que conduzca el piloto automático, la interfaz hombre-máquina (HMI) será crucial para la interacción entre el coche y su conductor.

A medida que las pantallas crecen en tamaño, se vuelven más polivalentes e inteligentes y presentan control por voz y táctil, es necesaria una mayor potencia informática. Esto podría significar muchas más unidades de control. Hoy en día, hasta 15 unidades de procesamiento ‘back-end’ controlan los sistemas operativos y de visualización. Bosch utiliza un solo ordenador para coordinar el HMI y delega todas las funciones de control a una sola unidad de control central. "Estamos dotando de inteligencia al cockpit”, anuncia Berns. Menos unidades de control también significa menos peso, reduciendo los tiempos de desarrollo de los vehículos. Además, gracias a las actualizaciones vía satélite, el sistema de “infoentretenimiento” se puede mantener actualizado de forma tan sencilla como un smartphone.

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