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Valladolid pionera: Sus autobuses contarán con sensores para medir la contaminación de la ciudad

La información podrá ser utilizada por el Ayuntamiento para reordenar el tráfico según las circunstancias

viernes 13 de febrero de 2009, 01:00h

Los de Valladolid serán los primeros autobuses en Europa en medir la contaminación a medida que circulan por la ciudad. De hecho, ya se cuenta con datos de calidad del aire en distintas calles y horarios: Desde hace cinco meses un vehículo de la flota cuenta con sensores que miden los niveles de óxido y dióxido de nitrógeno.

Según ha publicado el diario 20 minutos, el responsable del proyecto, Óscar Pérez, ha asegurado que las aplicaciones pueden ser mucho más amplias, ya que se pueden añadir sensores de ozono, de CO2, de campos electromagnéticos -procedentes, por ejemplo, de estaciones de telefonía o líneas de alta tensión- y de ruido. Además, los ciudadanos podrán consultar, a través de una web, los niveles de contaminación de un día concreto en su propia calle.

Los sensores recogen la información y la transmiten, en tiempo real y de forma directa, a un equipo instalado en la Concejalía de Medio Ambiente, por lo que esa información puede ser utilizada por el Ayuntamiento para reordenar el tráfico cuando ciertas calles registren niveles superiores a los permitidos.
 
Por otra parte, el sistema permitirá  activar las emergencias ante un posible escape tóxico. En caso de detectarse nivel peligroso o tóxico, se disparará una alerta en la Concejalía de Medio Ambiente, que avisará a su vez a la Policía Municipal -para cortar el tráfico- y a los bomberos. Además, GMV dispone de especialistas y del equipamiento necesario para colaborar en la gestión de posibles crisis.

La empresa GMV, encargada de instalar los sensores en los vehículos, ha dedicado dos años y medio a trabajar en el prototipo, el que ha sufrido reajustes para afinar el sistema teniendo en cuenta factores como el ruido o la velocidad.
 
Osiris

El proyecto forma parte de un programa europeo llamado Osiris, en el que diversas empresas e instituciones comparten la tecnología y sus experiencias.

Compañías e investigadores franceses, italianos y alemanes han desarrollado, con la misma tecnología, diferentes aplicaciones para incendios forestales, contaminantes de la calidad del agua o escapes industriales.