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La falta de conservación de las carreteras le sale a los españoles por cerca de 2.000 millones de euros al año, según Fidex

Con motivo de la Operación Salida las principales ingenierías del país recuerdan las “líneas rojas” del mantenimiento

jueves 20 de agosto de 2015, 02:00h

A lo largo del mes de agosto, los 165.000 kilómetros de carreteras españolas soportarán un total de 43,2 millones de desplazamientos, con algunos momentos críticos como la Operación Salida que comenzará este viernes 31 de julio hasta el domingo 2 de agosto. Miles de conductores se enfrentarán a autovías y carreteras que sufren la falta de, un problema que supone un sobrecoste anual para los españoles de cerca de 2.000 millones de euros.

La falta de conservación de las carreteras le sale a los españoles por cerca de 2.000 millones de euros al año, según Fidex

Según estudio de la patronal ingeniera, este “peaje” es el resultado de circular por carreteras en mal estado lo que origina gravámenes en forma de un mayor gasto en combustible, debido a un peor deslizamiento del vehículo y un mayor desgaste en la rodadura de los neumáticos. Asimismo, un firme bacheado e irregular puede ser fuente de problemas mecánicos para el coche y conllevar costosas averías.

De esta manera, y aprovechando el momento álgido de tráfico en las carreteras españolas por la Operación Salida, Fidex ha querido concienciar a la Administración una vez más de la importancia de realizar un adecuada conservación de las vías con el objetivo de evitar lo que considera un “impuesto oculto” para los conductores.

Unos costes extras que también se puede ahorrar el Estado si aumentara su inversión en mantenimiento y conservación de la red viaria, en tanto conservar es un 70% más económico que reconstruir de cero. En los últimos años, España ha reducido su inversión en infraestructuras hasta el 1,3% de su PIB, la mitad que otros países desarrollados, que la han dejado en el 2,5% a pesar de la crisis.

Las líneas rojas en conservación
Precisamente, con motivo de la Operación Salida, la patronal quiere recordar aquellas líneas rojas que nunca se deben cruzar en el caso de la conservación y mantenimiento de las carreteras y que, por tanto, no deben estar sujetas a los vaivenes inversores de las administraciones públicas. Son aspectos que van más allá de procurar una conducción confortable al conductor, pues afectan de lleno a la seguridad vial.

Uno de estos puntos innegociables en conservación de carreteras es la resistencia al deslizamiento y la textura del pavimento, pues atañen a la distancia de frenado y a los efectos del “aquaplanning”. Asimismo, las irregularidades del pavimento, además de causar un aumento del consumo de combustible, pueden aumentar las probabilidades de tener un accidente pues el control del vehículo se vuelve mucho más inestable.

Tampoco es negociable el estado de las marcas viales y las señales de tráfico, pues una mala conservación de las mismas puede complicar la conducción sobre todo en condiciones adversas de lluvia o nocturnas, cuando la visibilidad es menor y, por tanto, existe un riesgo alto para la seguridad de los ocupantes del vehículo y la del resto de usuarios de la vía.